El cólico nefrítico es uno de los dolores más intensos que puede experimentar una persona. Quienes lo han vivido lo describen como un dolor que no cede, que se siente desde la espalda hasta la ingle y que no mejora con ninguna postura. Lo que muchos no saben es que los cálculos renales rara vez aparecen de la nada: hay señales previas, factores de riesgo identificables y opciones de tratamiento que pueden evitar llegar a ese punto.
En esta guía explico qué son los cálculos renales, por qué se forman, cómo reconocerlos y qué opciones existen para tratarlos, idealmente antes de que se conviertan en una urgencia.
¿Qué son los cálculos renales?
Los cálculos renales, también llamados litiasis renal o piedras en el riñón, son depósitos sólidos que se forman dentro de los riñones cuando ciertas sustancias presentes en la orina (como calcio, oxalato o ácido úrico) se concentran en exceso y cristalizan.
Su tamaño puede variar desde un grano de arena hasta varios centímetros. Los más pequeños pueden eliminarse solos con la orina. Los más grandes, o los que quedan atrapados en el uréter, requieren intervención médica. Además, quienes han tenido un cálculo tienen mayor probabilidad de volver a tenerlos si no se toman medidas preventivas.
¿Por qué se forman? Causas y factores de riesgo
Los cálculos renales no tienen una causa única. Su formación depende de varios factores que muchas veces se combinan:
Deshidratación crónica Es la causa más frecuente y también la más prevenible. Cuando se bebe poca agua, la orina se concentra y las sustancias que normalmente se eliminan pueden cristalizar. En climas cálidos como el de Ecuador, el riesgo de deshidratación es mayor.
Alimentación desequilibrada El exceso de sal, proteína animal, azúcares refinados o alimentos ricos en oxalato (espinaca, frutos secos, chocolate, té negro) puede aumentar las sustancias que forman cálculos.
Antecedentes personales o familiares Si ya tuviste un cálculo, el riesgo de que vuelva a ocurrir sin medidas preventivas es significativo. También hay componentes genéticos en algunos tipos de litiasis.
Sobrepeso y síndrome metabólico Alteran la composición de la orina y favorecen la formación de cristales, especialmente de ácido úrico.
Determinados medicamentos y suplementos Algunos antiácidos con calcio, ciertos diuréticos o suplementos de vitamina C en dosis altas pueden contribuir a la formación de cálculos.
Enfermedades de base Hiperparatiroidismo, gota, enfermedades inflamatorias intestinales o anomalías metabólicas poco frecuentes también pueden estar detrás.
Tipos de cálculos renales más comunes
De oxalato de calcio: Los más frecuentes. Se forman cuando hay exceso de calcio u oxalato en la orina.
De ácido úrico: Relacionados con dietas ricas en carnes rojas, vísceras o mariscos, y con condiciones como la gota. Son más frecuentes cuando la orina es muy ácida.
De estruvita: Asociados a infecciones urinarias por bacterias específicas. Pueden crecer rápido y ser difíciles de tratar.
De cistina: Poco frecuentes, de origen genético, tienden a recurrir a lo largo de toda la vida.
Conocer el tipo de cálculo es fundamental, porque el tratamiento preventivo varía según su composición.
Síntomas: ¿cómo saber si tienes un cálculo renal?
Cuando el cálculo no se mueve
Muchos cálculos pequeños permanecen en el riñón sin producir ningún síntoma y se descubren de forma casual en una ecografía o examen de imagen realizado por otro motivo.
Cuando el cálculo empieza a desplazarse
Los síntomas aparecen cuando el cálculo pasa al uréter, el conducto que conecta el riñón con la vejiga:
- Dolor intenso en la espalda o el costado, justo debajo de las costillas, que puede irradiarse hacia el abdomen y la ingle. Suele ser en oleadas y muy difícil de tolerar.
- Sangre en la orina, que puede verse de color rojizo o detectarse solo en un examen de laboratorio.
- Náuseas y vómitos, frecuentes durante el episodio de dolor.
- Orina turbia o con mal olor, que puede indicar una infección asociada.
- Ganas frecuentes de orinar o molestia al hacerlo, especialmente cuando el cálculo se acerca a la vejiga.
Señales de alerta que requieren atención inmediata
- Fiebre con escalofríos acompañada de dolor en el costado: puede indicar una infección renal que necesita tratamiento urgente.
- Dolor muy intenso que no cede con analgésicos.
- Vómitos que impiden hidratarse.
- Cálculo en una persona con un solo riñón funcional.
Diagnóstico: qué exámenes se realizan
Ante la sospecha de cálculos renales, el especialista solicitará una combinación de:
- Ecografía renal y de vías urinarias: primera opción por ser accesible y sin radiación.
- Tomografía computarizada (TAC) sin contraste: la prueba más precisa para detectar cálculos de cualquier tamaño y ubicación.
- Examen de orina: para detectar sangre, cristales o signos de infección.
- Exámenes de sangre: calcio, ácido úrico, creatinina y otros según cada caso.
- Análisis del cálculo expulsado (si se recupera): permite identificar su composición y planificar la prevención de forma mucho más específica.
Opciones de tratamiento
Para cálculos pequeños (generalmente menores de 5-6 mm)
Muchos se eliminan solos con el tiempo. El tratamiento incluye:
- Hidratación abundante (2 a 3 litros de agua al día)
- Analgesia adecuada para manejar el dolor
- En algunos casos, medicación que relaja el uréter y facilita el paso del cálculo
Litotricia extracorpórea por ondas de choque
Técnica no invasiva que fragmenta el cálculo desde fuera del cuerpo usando ondas de sonido. Es efectiva para cálculos de tamaño moderado y no requiere cirugía abierta.
Ureteroscopia con láser
Se accede al cálculo a través de la uretra y la vejiga con un instrumento delgado y flexible, y se fragmenta con láser. Alta tasa de éxito, mínimamente invasiva.
Cirugía percutánea
Para cálculos grandes o de difícil acceso. Se realiza a través de una pequeña incisión en la espalda para acceder directamente al riñón.
La elección del tratamiento depende del tamaño, la ubicación y el tipo de cálculo, así como de las características de cada paciente.
Prevención: cómo evitar que vuelvan
Una vez que se ha tenido un cálculo, el objetivo más importante es que no se repita. Las medidas preventivas deben adaptarse al tipo de cálculo identificado, pero en general incluyen:
- Beber suficiente agua para producir al menos 2 litros de orina al día
- Reducir el consumo de sal y proteína animal
- No suprimir el calcio de la dieta (paradójicamente, el calcio en los alimentos ayuda a reducir la absorción de oxalato)
- Limitar alimentos ricos en oxalato si corresponde
- Mantener un peso saludable
- En algunos casos, medicación específica según el tipo de cálculo